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Prisionero

Poesía · Antología poética

Una antología poética sobre el amor, la ausencia, la memoria y esas prisiones interiores cuyos límites no siempre podemos ver.

Sinopsis

Hay prisiones que tienen barrotes. Otras se construyen con recuerdos.

Prisionero reúne una selección de poemas nacidos de distintos momentos, emociones y heridas, escritos a lo largo de los años y reunidos ahora bajo una misma mirada.

En sus páginas conviven el amor y su ausencia, la esperanza y el desencanto, la soledad, la memoria, el paso del tiempo y esa obstinada necesidad de seguir buscando sentido incluso cuando las respuestas parecen haberse perdido.

Cada poema conserva su propia voz y su propio instante, pero juntos dibujan un recorrido íntimo: el de alguien que observa el mundo, se enfrenta a sí mismo y descubre que algunas de las cárceles más difíciles de abandonar son aquellas cuyos límites no podemos ver.

Prisionero no pretende ofrecer respuestas.

Es una invitación a detenerse, recorrer esas habitaciones interiores que todos guardamos y, quizá, reconocerse por un momento entre sus versos.

Editorial

Obra publicada bajo LightCompass Ediciones.

Una selección inicial de la obra, preparada para acercarse a su mundo antes de continuar la lectura.

Cómo nació Prisionero

En julio de 2026 me enfermé y durante aproximadamente seis semanas quedé completamente inhabilitado para trabajar. Pasé prácticamente todos los días sentado, sin poder hacer demasiado, y esa sensación terminó convirtiéndome, de alguna forma, en un prisionero.

Antes de enfermar estaba trabajando en dos nuevas novelas y tuve que dejarlas de lado. Mi situación médica no me permitía concentrarme como necesitaba y no quería cometer errores de juicio sobre historias que llevaba mucho tiempo construyendo.

Pero tampoco podía quedarme quieto.

Sentía la necesidad de hacer algo, así que volví a textos antiguos. Tomé principalmente poemas, cuentos y fábulas que había escrito en 2002, pertenecientes a dos libros que había registrado pero nunca publicado, y comencé a buscar aquellos textos que pudieran conversar con esa sensación de cautiverio.

En un principio pensé simplemente en reunir poemas relacionados con el encierro. Pero buena parte de lo que escribía en 2002 estaba atravesado por el amor, visto desde distintas aristas, y entonces decidí cambiar un poco la idea.

En lugar de buscar únicamente textos sobre encierro, empecé a agrupar poemas y relatos que representaran distintos tipos de prisiones en las que una persona puede caer.

No tuve necesidad de reescribirlos. El trabajo estuvo en descubrir qué relación podían tener entre sí y cómo ordenarlos para que mostraran distintas formas de llegar a ser prisionero.

Y ahí apareció algo que terminó definiendo el libro:

Ser prisionero no necesariamente implica algo malo. A veces también puede ser una elección.

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